
Colección NARRATIVA nº 180
ISBN: 979-13-87618-23-0 442 páginas PVP: 22 €
INFORMACIÓN DEL LIBRO:
Desde la Revolución de los claveles, la nueva libertad sexual, la oposición al franquismo y el sueño de un mundo mejor, a la realidad cruel y despiadada del mundo creado por aquellos que soñaron otras vidas. Germán Vieitez lo vivió todo con intensidad: el amor, la amistad, la política, los negocios, la culpa y el dolor de la pérdida.
Desde sus años universitarios bajo el franquismo hasta su sorprendente éxito como empresario, su vida parece una sucesión de decisiones valientes y de errores difíciles de reparar. En el centro de todo está Clara, una mujer tan brillante como indomable que se ve atrapada en el laberinto del Patronato de Protección a la Mujer, y Beatriz, la hija a la que nunca consiguió entender del todo. La necesidad de salvar a Clara y de salvarse de un mundo opresor se verá reflejada años después en la necesidad de la hija de huir de los padres, que comprenden sus propios deseos pasados, pero ven con horror la réplica de aquellos tiempos en su hija.
Contada por la voz cercana y lúcida de un amigo del protagonista, Mientras dure el resplandor es una novela sobre los sueños que nos empujan y las pérdidas que nos persiguen. Amores que se desgastan, ideales que se eclipsan, padres que fallan, hijos sin norte y heridas que no cicatrizan. Cuando la tragedia irrumpe de forma brutal, Germán se enfrenta al vacío, a la memoria y a la impotencia de no poder revertir la realidad. Una historia humana, intensa y sin concesiones, que se adentra en las zonas más frágiles de la experiencia vital.
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(Verín, Ourense).
Periodista y escritor. Catedrático de Filosofía en institutos de Galicia, Madrid y Murcia, donde reside. Como periodista ha firmado en diarios como El País, El Faro de Vigo, La Verdad y La Opinión de Murcia. En el que publica la columna semanal “Pasado de rosca”, donde aborda temas de actualidad y análisis político.
Bernar Freiría es ante todo novelista. Su primera novela, Cuarto de derrota, fue presentada en Barcelona por Manuel Vázquez Montalbán, y trata sobre el mundo del narcotráfico y su trastienda económica. La segunda, Los roedores, disecciona el ambiente de la prensa y el poder en la España de los 90. Triple juego en Cuba narra la peripecia vital de supervivencia de un joven gallego emigrado a Cuba que termina actuando como espía triple durante las guerras de independencia, ofreciendo un panorama de la guerra y del mundo colonial.
Se presentó como autor en M.A.R. Editor con la exitosa novela La orilla de los Artigas. Un viaje de ida y vuelta entre España y Uruguay y el deseo de independencia de una mujer. Obtuvo un éxito de crítica y lectores con Diario apócrifo del rey emérito, una visión satírica de España desde la Transición a nuestros días. Mientras dure el resplandor es su nueva propuesta en M.A.R. Editor.

Pregunta.- ¿Desde qué momento histórico abarca tu novela y hasta cuando llegan las vivencias de los personajes?
R.- Arranca en los años finales de la década de los sesenta del siglo pasado —tardofranquismo— y llega hasta los primeros noventa. Un periodo fascinante, porque durante esos veintitantos años España experimenta unas transformaciones sin parangón en nuestra historia. Situar una novela en ese periodo ha sido un reto apasionante. Seguir la evolución de los personajes cuando el país se encuentra en ebullición y que protagonistas y sociedad queden reflejados en una trama novelesca verosímil es mi apuesta como narrador.
P.- Mientras dure el resplandor lleva a pensar en las grandes novelas del boom hispanoamericano por mezcla de historia, política y realidad social y el intento de ser una novela total, que representa la realidad de manera completa y compleja.
R.- Así es. Hay un intento de que mi novela sea una novela total en la que las peripecias vitales de los distintos personajes se inserten en una realidad social que se transforma y que los transforma. España sale de un corsé rígido impuesto por el franquismo, y la creatividad, la búsqueda y sobre todo la esperanza es lo que mueve a los protagonistas de la novela en la persecución de horizontes más dilatados. El sueño de la plenitud vital parece por fin posible y algunos se lanzan a perseguirlo. Novela total o novela simplemente. Sin ningún calificativo de género.
P.- Revolución de los Claveles, nueva libertad sexual, oposición al franquismo, el sueño de un mundo mejor y la realidad cruel y despiadada del mundo creado por aquellos que soñaron otras vidas. ¿Una novela que empieza optimista y poco a poco va mostrando en lo que hemos quedado?
R.- Se trata de una novela realista y la realidad acaba imponiéndose. Y si el corsé del franquismo impedía crecer, la realidad va mostrando que el crecimiento no puede ser ilimitado. Existen los límites y el límite inexorable es la muerte, que siempre nos ronda hasta que nos alcanza. En la juventud uno cree que todo es posible. La madurez suele ser más cruel. Vale para las personas y para los países. La nueva España nació con el cambio de régimen y nuestra madurez es tan espléndida como soñamos y tan cutre como estamos viendo.
P.- Germán lo vivió todo con intensidad: el amor, la amistad, la política, los negocios, la culpa y el dolor de la pérdida. ¿Crees que nos podemos sentir muy identificados todos aquellos que nacimos en la generación del boom de natalidad?
R.- La natalidad experimentó un boom en un momento especialmente intenso de la vida del país. Nuestros padres se lanzaron a procrear cuando creían que podían darnos un porvenir luminoso. Y los hijos del boom nos lanzamos a vivir con toda intensidad. Eso es justamente lo que pretende reflejar el protagonista de mi novela. Vive con pasión y experimenta constantemente. En este momento no hay introspección. Creo que los jóvenes más inquietos de los setenta y los ochenta más que conocerse a sí mismos, buscan fuera de sí aquello que creen que los va a colmar. Con el reflujo de la marea, algunos vuelven la vista hacia el interior y eso es lo que hace Germán, el protagonista de Mientras dure el resplandor, repasando con su amigo escritor su trayectoria vital. De alguna manera Germán encarna un hijo del boom con el que nos podemos sentir identificados. Pero creo que Germán es también una metáfora de la juventud, de cualquier juventud y de cómo esta va desembocando en la madurez y el desencanto.
P.- ¿Cómo nos presenta la nueva sexualidad que nace a comienzos de los 70 y es heredera del mayo francés y de los movimientos yanquis?
R.- La sexualidad en los setenta también se concibe como un campo experimental. Aquí también se rompen los corsés. La llegada y generalización de los anticonceptivos, que data de aquella época, trajo consigo la liberación de las costumbres. El Power Flower que viene de América, el mayo francés y los nuevos teóricos de la liberación sexual encuentran eco en algunos jóvenes españoles que se lanzan a probar un sexo que no sea hipócrita, ni mojigato, ni culpable. Se abre la espita del placer y, a veces, planteamiento teórico y sentimientos no discurren por los mismos caminos y eso produce dolor en algunas manifestaciones de ese sexo experimental. Nada es simple. Tampoco el sexo.
P.- ¿Muchos padres que lo han dado todo por sus hijos se verán reflejados en el distanciamiento de la hija?
R.- Esa sensación de darlo todo muchas veces no concuerda con la apreciación que tienen los hijos. En la novela precisamente se confronta la visión de la hija y el choque que sufre el padre cuando ella le hace duros reproches. La novela no toma partido ni por el uno ni por la otra. Simplemente muestra lo trágico del conflicto. Cualquiera, como padre o como hijo, puede sentirse identificado y al mismo tiempo la novela le brinda la visión del otro.
P.- Hablas del Patronato de Protección a la Mujer, una institución que ha marcado a muchas mujeres jóvenes que vivieron su infancia o adolescencia en aquella época. ¿Cómo era?
R.- El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución creada por el franquismo que respondía al carácter autoritario de la dictadura y a la consideración que tenía de la mujer como un entidad vicaria a la que había que proteger de sí misma. Piadosas monjitas, imbuidas del espíritu de la época, disciplinaban con severidad hasta llegar al maltrato sádico a las jóvenes bajo su tutela. Para ingresar en alguna de las instituciones colaboradoras del Patronato y regentadas por monjas bastaba el embarazo de una soltera de una familia humilde, cualquier tropiezo con intervención de la policía o, simplemente, que unos padres consideraran que su hija rebelde tenía que ser reconducida al buen camino. No hay que olvidar que el Patronato sobrevivió a la dictadura y solo fue clausurado en 1985, diez años después de muerto el dictador. Ahora se empieza a sacar a la luz la existencia del Patronato y las terribles historias de alguna de sus tuteladas. En la novela aparece el Patronato en acción y algunos de los peculiares personajes que nutrían sus juntas provinciales.
P.- Da la impresión que pretendes representar la complejidad española, su historia reciente, la violencia, la desigualdad, la memoria y la cultura. Y mostrar cómo hemos llegado hasta aquí.
R.- Siempre digo que yo hubiera querido escribir la Pastoral americana de Philip Roth. Y en esta novela hago el intento de escribir la Pastoral española. La obra de Roth describe el fin del sueño americano que se produce en los años sesenta. En Mientras dure el resplandor se fabula el sueño que produjo en buena parte de la sociedad española la muerte de Franco y el fin de ese sueño en los años noventa. Todo ello a través de la figura de Germán Vieitez y su odisea particular en la que hay lucha, miseria, plenitud, sueños alcanzados, pesadillas y despertares.
P.- En la novela hay dos ciudades reconocibles: Madrid y Barcelona. Pero todo acontece en lugares con nombres inventados: Neboenta, Celade, Valdocastelo… ¿Por qué esa necesidad de crear lugares de ficción?
R.- Si la novela es ficción ¿por qué no ha de serlo el territorio en el que se desarrolla? Macondo, Región, Comala, Celama… son nombres de territorios ficticios fértiles para la imaginación. Espero y deseo que los de Mientras dure el resplandor también lo sean y que el lector se aventure a explorarlos.
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