
Colección LILIPUT nº 11
ISBN: 979-13-87618-14-8 142 páginas PVP: 15,00 €
INFORMACIÓN DEL LIBRO:
Precula de Ventolino. En La Quinta encontramos a Raimundo, un niño de posguerra. No conoce a sus auténticos padres y la familia que lo adopta responde a sus preguntas por medio del odio. Tan solo Diana y el encuentro con un hombre misterioso que vive en una vieja quinta, a las afueras del pueblo, parecen atender al enigma de su identidad, a la incertidumbre sobre su futuro.
La obra nace como precuela de la saga Ventolino; de títulos como Las aventuras de Ventolino y La era del Oricuerno, obra ganadora del III Premio Liliput de Narrativa Joven.
El amor del autor por las leyendas del Cantábrico, Galicia, Asturias, norte de Castilla y León le llevó a crear a Ventolino y los libros en los que disfrutamos de esta saga formada por siete historias. En ellas se dan cita personajes como xanas, trasgos y ventolinos, seres de nuestra tradición que entran en relación con los jóvenes actuales. Ahora, en La Quinta, tenemos de fondo una cuestión: el origen de Pueritia: el terreno mágico que Asier Aparicio inventó para los lectores.
Esta obra está influida por Buero Vallejo. Hay cosas muy reales que no existen porque no deseamos verlas (los olvidados, los invisibles… como el refugiado de la Quinta o los niños sin padres) y otras que cobran realidad solo porque nos empeñamos en verlas (como el amor, el odio, los sueños y las sospechas).
Completa el volumen Como en el cielo. Estamos en el rellano de una escalera; cuatro puertas, mundos diferentes. Mirar al cielo es la única salida para ver más allá de ese triste vecindario donde los sueños parecen encontrar su final. Porque “el amor es un ciego (en palabras de Mounier), pero es un ciego extralúcido”. Homenaje a Historia de una escalera, de Buero Vallejo.

(1976). Nace en el País Vasco, pero desde niño reside en Palencia.
Trabaja como profesor de de Lengua y Literatura de ESO y Bachillerato. Ha publicado las novelas: Las voces y las piedras, Barcos en la llanura, Tesela y en M.A.R. Editor El ángel sobre las olas, El árbol nazarí y La espada cincel. Además es autor de dos libros de relatos: , ¡Tócala, Sam! y Crónicas lunáticas, ambas en M.A.R. Editor.
En su producción para un público juvenil, destaca que ha sido ganador del Premio Liliput de Narrativa Joven con La era del Oricuerno, publicado en M.A.R. Editor junto al primer volumen de su personaje, Las aventuras de Ventolino. Conversaciones con Líber aparece, como estas obras, en la Colección Liliput.
Tiene más de 60 obras de teatro editadas, así como tres discos con su grupo “Contraste” y ha publicado tres libros de poesía. También cuenta con más de 60 artículos y el ensayo Frente y perfil. Ha aparecido en una decena de antologías de relatos, y es colaborador en periódicos y radio. Participó en el documental “Canal de Castilla, el sueño ilustrado”. Pregonero literario de Palencia en 2016.

Pregunta.- ¿Quién es Ventolino y por qué crear una saga de él?
R.- Ventolino es un duende de la zona noroccidental de nuestra Península; pertenece un imaginario colectivo que hunde sus raíces en el mundo celta. Ventolino, y otros personajes como las xanas, los malismos, la paparrasolla, los ojancos o los oricuernos, son personajes prexistentes en nuestra mitología, pero a los que nunca se les dotó de una historia (al estilo de los mitos griegos, por ejemplo); solo se les definió por sus características. En ellos encontré un vehículo fascinante para traer a colación, sin dar la espalda a nuestra tradición, muchos temas de interés actual, como la amistad, la adolescencia, la relación padres-hijos… incluso el dolor y la muerte. Así nació la saga de “Ventolino”, con siete títulos distintos recogidos en dos libros: Las aventuras de Ventolino y La era del Oricuerno. Sus protagonistas crecen, maduran y evolucionan al compás de los retos que las historias les plantean.
P.-¿Y por qué una precuela, de dónde surge la idea?
R.- Bueno, ante un río caudaloso uno no deja de preguntarse: ¿de dónde brota tanta agua? La saga de “Ventolino” desborda imaginación: en los personajes, en las tramas, en su geografía… Estamos ante un mundo creado, aunque no de la nada. La pregunta contemplativa ante cualquier universo es siempre la misma: ¿de dónde sale, cuál es su origen, cómo se formó? Y a eso responde La quinta.
P.- Macondo, Comala, la Tierra Media, Celama… Escritores muy importantes han creado su espacio dentro del universo literario, ¿por qué nace Pueritia?
R.- Pueritia es el territorio de “lo posible”. Pero no de “lo posible” gratuito, sino de “lo posible” trabajado. Es el terreno inmenso de la libertad humana, donde se juega la existencia; un espacio que no es un don sino una conquista, que se gana con esfuerzo, con pensamiento… con bondad. El lugar de “eso posible” que para muchos resultaba imposible, pero que alguien, con su voluntad, hizo real. Pueritia, en fin, es el lugar de los niños, esa edad fantástica (y que podemos prolongar) donde las ilusiones resultan plausibles y los sueños alcanzables. Siempre me ha gustado la frase: “Como nadie nos dijo que era imposible, lo hicimos”. Pues eso.
P.- Las aventuras de Ventolino y La era del Oricuerno, una saga con el apellido de “juvenil”, ¿qué te parece?
R.- Me parece un término acertado, aunque reduccionista. Si “juvenil” solo se entiende como etiqueta marcadas por la edad, Ventolino no es nada de eso. A veces el mundo editorial encorseta a sus lectores. “Ventolino” funciona muy bien en los colegios e institutos, no cabe duda, pero, como digo siempre, es una saga apta para todos los públicos. Si alguien piensa que con cierta edad ya llega tarde para leer “El principito”, “La historia interminable” o “Harry Potter”, no sabe lo que se pierde… Lo mismo ocurre con Ventolino.
P.- En el prólogo de La quinta se dice que muchos cuentos de hadas nacen de una realidad traumática… ¿De dónde nace tu fantasía?
R.- En efecto, la fantasía y la imaginación son herramientas evolutivas de la humanidad desde el principio. En los momentos en que nuestra historia quedó paralizada en uno de sus atolladeros, alguien proyectó una nueva idea, un nuevo sistema de organización social, otra civilización… y el camino se despejó. Existe una fantasía de evasión y otra de solución; “Ventolino” nace de ambas. En cuanto a La quinta, los orígenes de Pueritia, se inspira en el trauma de toda una generación, la de mis padres, que vivieron un país enfangado en el odio de una posguerra. El reto era difícil: aprender a olvidar sin olvidar. Es decir, asumir el odio, marcar un camino distinto, y mantener la tentación de su regreso muy a raya. Porque las razones del odio siempre vuelven, y, por desgracia, no faltan personas que, por unas u otras razones, tratan de avivarlas.
P.- ¿Por qué decidiste escribir La quinta en forma de teatro?, ¿crees que es una historia para las tablas?.
R.- Soy un escritor versátil, cultivo todas las formas literarias. Y muchas veces no soy yo quien elige las historias, sino que ellas vienen a mí; no sólo eso, me susurran la forma que quieren adoptar. En el caso de “La quinta” (y del teatro en general) los personajes me ofrecían tal potencia dramática, que se comprometieron desde el principio a sostener su historia ellos solos, sin la ayuda de contextos o descripciones espurias… sin la verborrea de un autor. Creo que es una historia muy similar a las que contaba Buero Vallejo. Es más, justo antes de ponerme a escribir, cayó en mis manos su obra Irene, o el tesoro, y fue muy inspiradora.
P.- ¿Habrá más noticias sobre Ventolino… o es un tema agotado?
R.- ¡Agotado, nunca! No sé por dónde, pero presiento que Ventolino va a seguir contando cosas…
La Quinta, de Asier Aparicio, en La Razón
La Quinta, de Asier Aparicio, en Diario Palentino
La Quinta, donde nacen los cuentos de hadas, de Asier Aparicio En Norte de Castilla
La Quinta, el lugar donde nacen los cuentos de hadas tras el odio, en Palencia en la Red
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¡Tócala, Sam! |
El árbol nazarí |
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