La sacerdotisa. Amira Avil

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La sacerdotisa.
Amira Avil

La sacerdotisa. Amira Avil

Colección NARRATIVA nº 113
ISBN: 978-84-17433-50-5 o 252 páginas o PVP: 15,95 €

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INFORMACIÓN DEL LIBRO:

Allende, la hija del sacerdote del Dios de la Luz, con la ayuda del bibliotecario Énguer y de un extranjero ateo, Enéi, intentará impedir que se cumpla la profecía por la cual la Diosa de la Oscuridad elegirá a cinco sacerdotisas que organizarán el asesinato del Dios de la Luz, lo que determinaría el fin del reinado de la razón y el nacimiento de una nueva era, de pasión y barbarie.
Desea Allende convertirse en la nueva sacerdotisa cuando muera su padre, pero, a medida que luchan contra la profecía, Enéi, el extranjero, se irá revelando como un excepcional mago de luz y Allende tendrá que combatir también contra sentimientos encontrados: por un lado, su sueño de ser ella la única sacerdotisa del Dios de la Luz; por otro, el amor que siente hacia el joven extranjero y aprendiz de mago.
La sacerdotisa es la primera novela autoconclusiva de una pentalogía sobre el determinismo, la libertad de elección y la circularidad de la historia, bajo el formato de novela de fantasía. Narrada a través de un narrador ausente que pretende que cada lector se llene de preguntas sobre la oposición maniquea entre el bien y el mal, sobre el enfrentamiento entre la razón y los sentimientos, sobre el determinismo o la voluntad del ser humano y sobre la lucha de sexos, La sacerdotisa es una novela fantástica, de aventuras y romance que se lee con avidez, cuyos personajes pretenden despertar la conciencia del lector sobre la vida que vivimos y la relevancia de los sentimientos y el espíritu crítico.

La sacerdotisa es la obra Finalista del II Premio Villiers de L’Isle-Adam de Novela Fantástica.


AMIRA AVIL
Amira Avil


Amira Avil es el alter ego más sincero y descarado de la escritora María Vila.
Nacida en Madrid, licenciada en Derecho, graduada en Lengua y Literatura Españolas, máster en Banca y Finanzas y escritora desde que tiene recuerdos, es autora de la novela fantástica Nadie (2001); de la novela corta El tren, ganadora del concurso de novela corta José Luis Castillo-Puche (2002), y el éxito de novela de ficción histórica La leyenda de las dos piratas (Planeta, 2017).
Durante este tiempo ha publicado diversos relatos y ganado concursos de cuentos como el de relato fantástico del Ayuntamiento de Parla con De noche o, el de microrrelatos de Más Madrid con Haikus.
Actualmente es profesora de Lengua y Literatura de secundaria en un colegio de Madrid, en el que imparte un taller de escritura creativa, y es secretaria de la asociación de novelistas “Escritores con la Historia” cuya vocación es despertar la curiosidad sobre la historia de España a través de la novela.
Con el pseudónimo de Amira Avil da un giro a su carrera y regresa a la novela fantástica para permitirse ser políticamente incorrecta y plantear abiertamente temas filosóficos y morales de candente actualidad. Con La sacerdotisa, María Vila, bajo el pseudónimo de Amira Avil, ha sido finalista en el Premio Villiers de L’Isle-Adam de Novela Fantástica.


Entrevista a Amira Avil

Mi pseudónimo está antes del premio Planeta y de los tres Carmen Mola. Tras el éxito de La leyenda de los dos piratas, supe que tenía que publicar mi pentalogía con pseudónimo.


P.- Amira, o María, no sé bien cómo llamarte. La pregunta es evidente. ¿Por qué el pseudónimo? ¿Es que ahora todo el mundo escribe con pseudónimo??
Respuesta.- (Risas). No, no, no. Mi pseudónimo estaba antes del premio Planeta y de los tres Carmen Mola. Después de La leyenda de las dos piratas, de la acogida que tuvo y del contenido concreto de las críticas que recibí, supe que, si publicaba mi pentalogía, tenía que hacerlo con pseudónimo. Los lectores, las lectoras para ser más exactos, habían convertido mi novela anterior en un referente del “empoderamiento femenino”, hasta el punto de criticar rabiosamente cualquier escena de la novela que se saliera de esa línea de pensamiento. Se consideró una novela feminista, y a la vez se me criticó el que romantizara la violencia porque en una escena un pirata le da una bofetada a la protagonista. No importaba todo lo demás, toda la violencia real de una novela de piratas, todo el respeto y admiración que sentían buena parte de los hombres de la obra por las protagonistas. Y tuve la impresión de que esas lectoras no me iban a perdonar que publicara La sacerdotisa. Y a la vez tuve la necesidad imperiosa de hacerlo, de dar a conocer esta novela. De que la gente supiera que yo no pienso así, es decir, no solo. El mundo se ha vuelto insoportablemente maniqueo: o se es bueno o se es malo, o se está con estos o con los otros, o eres un facha o un rojo, o eres feminista o machista. Y cuando digo feminista, no me refiero al feminismo tradicional, el que defiende la igualdad de la mujer. Me refiero a este movimiento que hay ahora que convierte en machista, violador o tibio a todo el que no piense como él. Necesitaba quitarme la mordaza y decir la verdad, gritarla. Y La sacerdotisa, toda la pentalogía, es un grito de socorro. Un ¡basta ya! ¡Que todo no es blanco o negro! Fíjate, iba a decir “que también existen los grises” y no me he atrevido por si los lectores pensaban que estaba haciendo apología del franquismo. Nos hemos vuelto locos. La literatura no puede ser maniquea. Los escritores tenemos que entender que los personajes son mucho más profundos, que el ser humano es mucho más profundo, y que la realidad es infinitamente más rica.

P.- Entonces, estamos ante una novela feminista, a pesar del título
R.- Ninguna lo ha sido. No para mí. Me preguntaron en una entrevista si La leyenda de las dos piratas era feminista y yo dije que no particularmente, que en ella lo que yo intentaba defender es el derecho a ser distinto, a no encajar con los roles sociales preestablecidos. Las protagonistas no encajaban con los roles sociales en vigor en su época, y creo que yo tampoco lo hago con los de la mía. Ahora tenemos la necesidad de encasillar a todo el mundo, y si no encajas en los “grupos buenos”, entonces no importas, no eres digno de ser defendido. Hemos visto casos terribles en las noticias, casos que inciden en esta línea. Supongo que yo siempre defenderé el derecho a ser diferente. Y el derecho a ser un escéptico, y un tibio, y alguien apasionado, o alguien racional… En La sacerdotisa creo dos mundos opuestos para criticar esta oposición tajante. Quiero pensar que hay mucha gente que cree en la conciliación, en la opción de tender la mano al otro, y que está por encima de la guerra de opuestos.

P.- Pero La sacerdotisa es una novela fantástica, de fantasía. Cualquiera pensaría que has saltado al género fantástico para evadirte de la realidad.
R.-Nada más lejos de la realidad. La sacerdotisa es mi novela más personal y creo que la más crítica con el mundo en el que vivimos. Aprovecho ese mundo de fantasía para poder mostrar nuestra realidad con cierta perspectiva. Creo que estamos tan cegados por la doctrina del pensamiento correcto que necesitamos tomar distancia, observarnos desde fuera y ver el sinsentido en el que nos hemos metido. En La sacerdotisa utilizo un narrador ausente, cámara, que nunca se mete en los pensamientos de los personajes, para que nosotros los observemos también desde fuera, los escuchemos hablar y saquemos nuestras propias conclusiones. Es una novela que invita a la reflexión sobre temas muy profundos: el determinismo, la fe, la deificación de la razón, la lucha de sexos, también, el peligro del pensamiento radical... Con esta novela me he quitado la mordaza y he tratado de reflejar lo absurdo de este mundo. Soy políticamente incorrecta. De ahí lo de Amira. De ahí el pseudónimo. Y la fantasía lo permite todo. Pero los personajes… los personajes son tan humanos e imperfectos como creo que deben serlo en literatura. Porque la literatura siempre debe reflejar el tiempo en el que se escribe. Y esta obra no es diferente..

P.-Has hablado de magia y de deificación de la razón, y de enfrentamiento entre razón y sentimientos. ¿Cuál de ellas echas más en falta en nuestro mundo? ¿Dónde te colocas tú en ese enfrentamiento?
R.- Para ver dónde me coloco hay que leer la novela. Y tal vez te ayude a descubrir dónde te colocas tú (risas). No, lo que busco es mostrar el absurdo de posicionarse en uno de los dos extremos. Por supuesto, podemos ser más racionales o más pasionales, pero en ningún caso podemos aceptar que se pueda prescindir de ninguno de los dos. Hacen falta pasión y cabeza. Y, contestando a tu pregunta, creo que en este mundo faltan las dos cosas por partes iguales. Hemos deificado la razón, y solo existe aquello que puedo demostrar empíricamente. Pero, a la vez, defendemos puntos de vista de manera visceral, sin escuchar al otro, sin pensar qué puede haber de cierto en lo que dice. Falta la capacidad de escuchar al otro, y de intentar saber cómo se siente. Hemos perdido humanidad, sobre todo con el que no piensa como uno. Nos hemos vuelto intolerantes. Nos falta empatía, pero también racionalidad. Saber ponerse en los mocasines del otro, pero yo lo haría extensivo a la cabeza y el corazón del otro. Hace falta magia, y hace falta ciencia. Ya lo decía Bécquer… “Mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan… Habrá poesía”. Nos hace falta poesía.

P.-La sacerdotisa es la primera novela de una pentalogía. ¿Tenemos que leerlas todas?.
R.- La sacerdotisa es la segunda, para ser exactos. Escribí la primera hace muchos años, La elegida. Pero La sacerdotisa es la primera cronológicamente, la primera que ocurre, y es la que sentía que tenía que publicar ahora, por los temas concretos que aborda. En cualquier caso, tanto La sacerdotisa como La elegida pueden leerse de manera independiente. Son autoconclusivas. Resuelven el tema que plantean. Yo no concibo una novela de otro modo. Está muy de moda, cuando una obra es muy larga, partirla en tres. Es más, mucha gente me ha dicho que hice el tonto cuando publiqué La leyenda de las dos piratas en un solo volumen de 950 páginas, que tenía que haberla publicado partida, como una trilogía… Pero para mí una trilogía, o una pentalogía, como es el caso de La sacerdotisa, no es una obra partida en tres o en cinco. Son ene obras que guardan un hilo argumental, pero son obras independientes. Tú puedes leerte las 250 páginas de La sacerdotisa y quedarás satisfecho. Tanto, que querrás leerte las demás. Y no porque te deje el conflicto sin resolver, sino, tal vez, porque, como yo, seas de los que disfrutan más con las preguntas que con las respuestas, y no te conformes con un mundo blanco o negro.



Amira Avil
María Vila estuvo acompañada por la periodista y escritora Isabel San Sebastián en la presentación de La Sacerdotisa

Amira Avil
María Vila firmó cerca de 100 ejemplares de su libro en la presentación de La Sacerdotisa
Amira Avil
Amira Avil entrevistada en Menudo Castillo, de Radio 21, en el Salón del Libro Infantil y juvenil, en la sede de la Imprenta Municipal de Madrid.

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Radio:

La Sacerdotisa en El programa de RNE Sexto Continente, desde el inicio hasta el minuto: 19’ 18’’





 

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