DELICIOSAMENTE MORTAL . GERMÁN DÍEZ BARRIO

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Deliciosamente mortal
Germán Díez Barrio
DELICIOSAMENTE MORTAL . GERMÁN DÍEZ BARRIO

Colección NARRATIVA nº 51
ISBN: 978-84-946123-2-9 o 240 páginas. PVP 15 €

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INFORMACIÓN DEL LIBRO:
Después de resolver con gran destreza el caso del robo en el despacho del alcalde de Valladolid, los detectives de la Agencia Privada Con la Verdad por Delante, protagonistas de la novela de Germán Díez Barrio A fuego lento, fueron requeridos por el nuevo alcalde de Valladolid para que recuperaran la estatua de Mercurio, dios del comercio, robada en el Pasaje Gutiérrez. Pero se suceden y entrecruzan una serie de hechos en el entorno de la ciudad que hacen que no sea este el único delito que les ocupe.

Tendrán que solucionar un asunto de infidelidad matrimonial, hasta que les encarguen uno de mayor relevancia: una rica viuda quiere saber la causa exacta de la muerte de su marido, al que halló cadáver en su domicilio al día siguiente de venir de un viaje del Caribe. Aparentemente, es una muerte natural. Las pesquisas se encaminan hacia las personas que tenían una relación más cercana con el marido. La insistente averiguación proporciona a los detectives una pista de un exquisito gusto, que puede estar relacionada con el amor y la pasión por la buena mesa del fallecido. En medio de todo ello, uno de los detectives tiene una cita privada con una joven y bella muchacha rusa que ejerce la prostitución contra su voluntad.

Deliciosamente mortal es un laberinto de pasiones que va transcurriendo de una ciudad tranquila a la gran ciudad en la que bullen cientos de historias truculentas y en la que descubrimos que tras la persona más decente, puede esconderse un asesino.


El autor: GERMÁN DÍEZ BARRIO
GERMÁN DÍEZ BARRIO

Palentino, nacido en Buenavista de Valdavia, residente en Valladolid. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid y profesor de Lengua y Literatura.

Hasta la fecha ha publicado cincuenta libros, de narrativa, teatro y lenguaje popular (refranes, dichos, coplas y cantares, apodos), y realizado adaptaciones de nuestros clásicos: Poema de Mío Cid, obras de Cervantes, de Lope de Vega... Ha sido galardonado con diversos premios de teatro y de narrativa. Finalista del Premio Azorín de Novela (2014) y del Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica con El cocinero del rey publicado por M.A.R. Editor, editorial en la que ha publicado A fuego lento y en la que ha sido editor literario de la antología de relato Valladolid. Es autor de una biografía de Nelson Mandela escrita en cómic con el título de Nelson Mandela: para la libertad, traducida al italiano, portugués e inglés. Ha aparecido en varias antologías y estudios sobre literatura actual y ha colaborado en diversas publicaciones colectivas.

Germán Díez Barrio ha trabajado como guionista en Radio Nacional de España varios años.



Entrevista a Germán Díez Barrio
Prefiero situar a mis protagonistas en los espacios y ambientes que me son familiares antes que recurrir a lugares indefinidos de grandes ciudades..

Pregunta.- ¿Cómo logra entrecruzar en Valladolid el robo de una estatua en el Pasaje Gutiérrez, infidelidades, un crimen y una red de prostitución con trata de blancas?
En una agencia de detectives, como los que yo presento, los casos que les encargan son muy diversos. Los investigadores de la novela Deliciosamente mortal son expertos que saben pasar de un trabajo a otro.

P.- ¿En su nueva novela vuelve a presentarnos muchos bares, lugares públicos y tugurios de Valladolid?
R.- En mi anterior novela, A fuego lento, los indagadores se mueven con soltura por tabernas, bares y lugares de alterne. En Deliciosamente mortal vuelven a los bares a investigar, son espacios muy socorridos por los clientes y en ellos siguen la pista de los ladrones, que también alternan.

P.-¿Usted sitúa sus novelas en ciudades como Valladolid o Palencia? ¿Cansa mucho leer obras que transcurren en nueva York, Los Ángeles o Madrid, como si no hubiera más escenarios posibles?
R.- Exactamente. Yo prefiero situar a mis protagonistas en los espacios y ambientes que me son familiares antes que recurrir a lugares indefinidos de grandes ciudades. Además, en mis novelas rindo un homenaje a las tierras que conozco y vivo en ellas, como Palencia y Valladolid. El factor de cercanía, además, gusta al lector que vive historias en lugares que le son conocidos.

P.-¿Es usted, como parece por sus novelas, un hombre muy dado a los placeres?
R.- Soy muy dado a los placeres buenos y recomendables, como salir a tomar unas tapas, a beber un vino, a la amistad, a la conversación… y a cocinar las recetas más sabrosas posibles.

P.- ¿Cómo pueden incluirse en una novela tantas recetas? ¿Qué aportan a la obra?
R.- Las recetas de Deliciosamente mortal están dentro de la trama argumental, forman una parte esencial de la misma, están íntimamente unidas y son necesarias. Hay quien dice que yo he creado un nuevo género narrativo en A fuego lento y lo continúo en Deliciosamente mortal: la novela gastronómico-detectivesca, aunque hay una cierta cercanía en esa preferencia con autores como Vázquez Montalbán, Laura Esquivel. Sin olvidar el amor por la buena gastronomía de escritores como Alexandre Dumas, Julian Barnes o Roal Dahl. Literatura y gastronomía son dos placeres que maridan a la perfección.

P.- ¿Es Valladolid una ciudad esencialmente de tapas y vinos, como parece deducirse de sus libros?
R.- Sin duda, en Valladolid se alterna mucho. Hay muy buenas tapas y vinos excelentes, de todos los colores. No hay más que darse un paseo por las mañanas por los barrios de la Rondilla, las Delicias, la Rubia, el paseo Zorrilla… para comprobar la vida que bulle en los bares. Los bares del centro son más caros, e igualmente están muy concurridos, lo cual significa que a la gente le gustan, cueste lo que cueste.

P.-¿Se desprende de sus obras que cualquier de nosotros podría ser un asesino?
R.- Desde luego el asesino puede ser la persona en la que menos pensamos. En Deliciosamente mortal, no hay sospechas firmes hasta el final y todos creemos que la persona presunta no reúne ninguna característica asesina.

P.-Sus detectives son cercanos, incluso campechanos. ¿Cree que a los lectores les gustan porque están alejados de ese modelo de hombres perfectos tan poco realistas que nos presenta el cine y las series de televisión?
R.- Mis detectives son humanos, con sentimientos, además de implicarse concienzudamente en cada caso. Les gusta la buena mesa, ver un partido estelar de la Champions League y a veces, como son solterones, tomarse una copa en un club de alterne, donde por defecto profesional ejercen su condición de detectives. De hecho, una salida a tomar una copa en un club harán que encuentren a una muchacha rusa, bella, inteligente, lúcida, que les puede cambiar la vida y que les hará conocer las entreñas del negocio de la trata de blancas.

P.- Si en A fuego lento el alcalde de Valladolid era un delincuente, en esta novela es el propio alcalde quien contrata a los detectives para solventar un caso. ¿Es un guiño al lector?

R.- En la primera novela es una apuesta para luchar en contra de la corrupción política. Por desgracia en nuestro país cada poco aparece un caso de grandes dimensiones. A todos nos gustaría que los corruptos devolvieran el dinero robado, fueran sancionados con una buena multa y dieran con sus huesos en la cárcel. En Deliciosamente mortal es un guiño al lector para que tenga en cuenta que hay políticos honrados que obran con eficacia.

P.- Aconséjenos un plato y un vino para acompañar la lectura de esta novela.
R.- Un arroz con boletus cremoso acompañado de un vino de Cigales, por ejemplo de un Sinfo, marida perfectamente.




Selección de informaciones en medios de comunicación

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