Mujeres en la historia(3) La Ilustración

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MUJERES EN LA HISTORIA 3. La Ilustración
Antología de relatos o VV. AA
MUJERES EN LA HISTORIA 3. La Ilustración

Colección NARRATIVA nº 38
Edición literaria y prólogo de Montserrat Suáñez.
ISBN: 978-84-944925-0-1 • 250 páginas • PVP: 15,00 €

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INFORMACIÓN DEL LIBRO:

El III volumen se centra en La Ilustración, el Siglo de las Luces, momento de cambio en la mentalidad femenina y de grandes avances en la conquista de derechos de mujer.

A finales del siglo XVII comienza la Ilustración; movimiento filosófico, cultural y científico que se prolonga a lo largo de la siguiente centuria hasta la Revolución Francesa. El llamado Siglo de las Luces, en el que se centra el tercer volumen de Mujeres en la historia, enfrentó razón a superstición, combatió la ignorancia e impuso una ideología de libertades que acabó con el Antiguo Régimen. Es un momento de cambio en la mentalidad femenina y de grandes avances en la conquista de derechos para las mujeres, que asumen un nuevo papel en la sociedad.

Los relatos de este volumen muestran ese cambio de mentalidad.

En algunos casos, desde la visión de escritoras de la época, como Madame de La Fayette, Lady Mary Wortley Montagu, Olympe de Gouges o Mary Chudleigh, quien equipara el matrimonio a la esclavitud de la mujer. Entre los textos clásicos aparece el que es considerado el documento fundamental de la Revolución: la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana. En otros casos son autoras actuales las que dan nueva vida a las figuras destacadas de la época: escritoras, científicas, revolucionarias, mujeres que regentan salones literarios o toman las armas contra el viejo mundo que decae. No sólo se trata de la Revolución Francesa, sino que asistimos a la lucha por la independencia en América o Italia.

Sin olvidar a las precursoras del derecho a la educación femenina. Se trata de hacer literatura y, además justicia, a esos nombres femeninos que demasiadas veces han pasado de puntillas por la historia, sin encontrar el lugar que les corresponde. Con este homenaje pretendemos rescatar la memoria de cuantas colaboraron en una época crucial para que la mujer ascendiera un peldaño decisivo hacia la igualdad.

M.A.R. Editor ha reunido en este volumen textos de algunas de las autoras
más destacadas del Siglo de las Luces, como Madame de la Fayette, Lady Mary Wortley Montagu, Olympe de Gouges y Mary Chudleigh, junto a otras de las autoras contemporáneas como Teresa Iturriaga Osa, Olga Mínguez Pastor, Eloina Calvete, Rosario Martínez, Ana Gefaell Camacho, Fátima Díez, Carmen Paloma Martínez, Elena Marqués, Carmen Martí Fabra, Ana Zarzuelo Álvarez, Carmen Pita García, Pilar Escamilla Fresco, Rosi Serrano, Carmen Martagón, Ana Isabel Díez Varela, La Vizcondesa de Saint-Luc, Eva María Cabellos, Ángela Hernández Benito, Maribel Lacave, Sol Antolín Herrero, Lorena San Miguel, María Luisa de León, Cristina Rodrigo Cebollada y Montserrat Suáñez, quien, además, es su editora literaria.

Todas ellas se unen para mostrarnos la vida de unas mujeres que participaron muy activamente en una de las épocas más revolucionarias de la historia y más importantes para la consecución de sus derechos; una época gracias a la cual tenemos muchas de nuestras actuales libertades.



Entrevista a Montserrat Suáñez
El Siglo de las Luces fue una época crucial, porque en él arrancó la polémica feminista, el debate en torno a la igualdad entre ambos sexos.

Montserrat Suáñez. Mujeres en la historia(3) La Ilustración.

P.- ¿Qué importancia tuvo el Siglo de las Luces para los derechos de las mujeres?
R.- El Siglo de las Luces ue una época crucial, porque en él arrancó la polémica feminista, el debate en torno a la igualdad entre ambos sexos. Esto no quiere decir que la idea fuera acogida con agrado por la mayoría de los varones ilustrados, pero fue una consecuencia inevitable de las nuevas corrientes de pensamiento que comenzaban a extenderse. Las mujeres cultivaron ese sentimiento igualitarista y lucharon por no quedar excluidas de los derechos y libertades que se planteaban, del acceso a la educación. Su éxito fue relativo, pero no deja de constituir un paso de gigante.

P.-¿Se puede decir que en gran parte la cultura europea estuvo marcada por los Salones que regentaban algunas mujeres parisinas?
R.- Sin duda. Todo se debatía y se tramaba allí, fueran teorías científicas, obras literarias o conspiraciones y revoluciones. Al convertirse en centro de reunión de filósofos, políticos e intelectuales, esos salones fueron el cauce a través del cual comenzó a difundirse la nueva ideología, y para los artistas un medio de encontrar mecenazgo y dar a conocer su obra.

P.-¿Te ha sido fácil pasar del S. XVI en tu novela La corte del diablo a la época de la Ilustración de Mujeres en la historia 3?
R.- No ha sido demasiado complicado. Aunque mi novela transcurre en la segunda mitad del siglo XVI, en mis blogs abordo temas de épocas diferentes. Uno de ellos está íntegramente dedicado al reinado de Luis XIV, cuyo final coincide con los comienzos de la Ilustración.

P..-¿Cuáles serían las mujeres de las que se trata en el libro que para ti fueron las más significativas de esta época?
R.-Yo elegiría tal vez a Mary Wollstonecraft, la madre de Mary Shelley. Fue una feminista pionera que luchó por el acceso de las niñas a la educación y por la igualdad de derechos, sintetizando en su obra los argumentos de la polémica. Entre las famosas salonistas francesas tan influyentes me quedo con la marquesa du Châtelet, una mujer libre y rebelde que estudió álgebra y física en una época en la que la ciencia aún estaba vedada a las mujeres. Una vez se vistió de hombre para lograr entrar a un café en el que se reunían los científicos de la época, y poder así discutir de matemáticas. En España también tuvimos nuestras representantes, por ejemplo Josefa Amar y Borbón, defensora de la educación laica y de la igualdad de la mujer. Y, desde luego, no podemos olvidar a Olympe de Gouges, autora de la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, uno de los textos fundamentales de la Revolución. Pero en la antología no solo hay intelectuales, sino también mujeres que defendieron sus ideales con las armas o incluso desde el claustro de un convento, y un personaje fascinante por su complejidad y contradicciones: Catalina la Grande, ejemplo perfecto de despotismo ilustrado, de aquel "todo para el pueblo, pero sin el pueblo".

P..-¿Cómo has vivido tu experiencia como antóloga y responsable de la edición literaria de esta obra?
R.-Para mí ha sido una nueva experiencia y una aventura apasionante. Me he divertido mucho preparando esta antología, y quiero dar las gracias a Miguel Ángel de Rus y Vera Kukharava por haberme confiado la labor, y a las autoras por los magníficos relatos que han aportado al proyecto. M.A.R. Editor ha logrado reunir un equipo estupendo.

P..-El proyecto Mujeres en la Historia recupera figuras femeninas desconocidas. En Mujeres en la historia 1 desde 1800 a 1940; en Mujeres en la historia 2 desde 1940 hasta hoy y en este volumen, mujeres del Siglode las Luces. ¿Crees que proyectos de este tipo deberían ser estudiados para facilitar el conocimiento del papel de la mujer?
R.-Es una propuesta interesante. Sería muy útil para rescatar todos esos nombres a los que tradicionalmente se les ha negado el lugar que les corresponde. El proyecto abarca nombres importantes, aunque no están todas las que merecerían figurar. El tema daría para muchos volúmenes, y este homenaje literario me parece una forma hermosa y amena de acercarnos a esas mujeres, de conocerlas, valorarlas y comprenderlas. Espero que M.A.R. Editor las siga recuperando en futuras antologías.



El poema de Mary Chudleigh
que cierra Mujeres en la historia (3):
"A las damas"

Esposa y sirvienta son lo mismo,
pues sólo se diferencian en el nombre,
cuando del fatal anillo surge un abismo;
que nada, nada puede separar.
Cuando ella obedece la solemne palabra,
que el hombre en ley suprema ha formulado,
todo lo amable queda entonces sepultado,
y sólo permanece la posesión, y el orgullo.
Feroz como un príncipe oriental, él crece,
revelando al fin toda su soberbia innata.
Para mirar, reír o hablar,
sus votos no lo sujetan,
pero a ella, a una infinita soledad la condenan,
resignando para siempre toda libertad.
Así será gobernada bajo su mando,
temiendo a su esposo como a una deidad.
A él debe obedecer, a él debe servir,
sin jamás actuar, sin jamás decir;
hasta que en su arrogancia repose, confiado,
dueño del poder, sobre un panteón adorado.
Evitad, dulces doncellas, aquel indeseable estado,
y toda esa adoración que supura odio.
Valoraos a ustedes mismas, y despreciad a los galanes.
Recordad que si sois orgullosas, seréis sabias.




 

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