Por caridad. Mariaje López

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El edén de las manitas de cerdo
Enrique Pérez Balsa
El edén de las manitas de cerdo. Enrique Pérez Balsa

Colección NARRATIVA nº 80
ISBN: 978-84-17433-12-3• 268 páginas • PVP: 15,96 €


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INFORMACIÓN DEL LIBRO:
El edén de las manitas de cerdo es una novela negra que nos presenta las peripecias de Luis, un personaje anodino al que el destino y las decisiones equivocadas conducen a un callejón sin salida, convertido en el centro de una red delictiva que amenaza con hacer saltar por los aires mucho más que su ya deteriorada vida personal, familiar, profesional y social.


El héroe por accidente de El edén de las manitas de cerdo recuerda al protagonista de una película de Hitchcock. Es un tipo pusilánime, que sobrevive a un divorcio mal llevado, dos hijos a los que intenta convencer de que es un padre guay, un jefe amarga vidas y un sueldo que no llega a fin de mes; solo los tápers maternos resuelven parcialmente su intendencia. Las expectativas de cambio llaman a su puerta cuando acepta participar en un lucrativo negocio capaz de satisfacer fantasías eróticas que nunca imaginó. Los acontecimientos giran como una ruleta rusa: nadie es lo que parece y se ve envuelto en una trama criminal por la que desfilan agresivos proxenetas, un fantasma perseguidor, experiencias sexuales nada convencionales, policías de métodos heterodoxos… y acusaciones de asesinato.  ¿Quién se esconde tras El edén de las manitas de cerdo? Boris Vian no, porque Vernon Sullivan jamás impregnó sus relatos con referencias culturales del siglo XXI; si Chester Himes fuera el creador de gendarmes tan delirantes para sus intrigas, serían negros y no blancos; las situaciones surrealistas evocarían a Tom Sharpe si hubiera elevado el sarcasmo a la categoría de thriller. El autor de una novela que describe la estupidez humana en su máximo esplendor, donde se dan la mano el humor y el suspense para enganchar al lector, sería Eduardo Mendoza firmando con seudónimo, pero tampoco es él, conozco al autor.  (Santi Erice, periodista).


ENRIQUE PÉREZ BALSA
ENRIQUE PÉREZ BALSA

(Madrid, 1968) Diseñador gráfico, ilustrador, músico, escritor... Ha sido director de arte en revistas como "Escenarios, el mundo del espectáculo"; "Estilo y moda" o el periódico "Más Getafe", en la actualidad compagina sus creaciones para empresas como Warner, Sony Music, BaByliss, etc. con la literatura. El edén de las manitas de cerdo es su ópera prima como novelista. Ha escrito varios relatos caracterizados, igual que esta obra, por utilizar un lenguaje directo, sencillo y rayando en lo soez, en los que se sirve del humor como protagonista para revelar, a través de unas tramas con giros inesperados, las tragedias que sobrevienen a los personajes.


Enrique Pérez Balsa, ganador de la VIII edición del Premio Wilkie Collins de Novela Negra
¿Influencias? Soy un apasionado de los cómics

ENRIQUE PÉRZ BALSA

Pregunta.- ¿A qué se debe que la novela se centre en la prostitución masculina?
Que sepas que sé por dónde van los tiros —interrumpe—, los plumillas como tú solo buscáis el renuncio para humillar al autor y dejarle en evidencia. Removéis con un palo en la herida, como un niño cuando se encuentra una mierda de perro, hasta conseguir demostrar que sois más cultos que el entrevistado.

P.- Bueno. ¿Qué influencias tienes?, ¿a quién has leído?
R.- ¿Influencias? Soy un apasionado de los cómics. Leí y releí historias de Edgar Alan Poe o Lovecraft, ilustradas por Bernie Wrightson o Richard Corben, hasta el último que he leído “Locke & key”, de Joe Hill y Gabriel Rodríguez. Dentro del mundo del cómic hay mil autores en estilo de novela negra, me viene a la cabeza “Silencio” de Comès, “Taxista” de Martí o “Sin city” de Frank Miller. En cuanto a escritores de novela negra, entre los maestros, a Juan Madrid, Chester Himes, Boris Vian, Jo Nesbo, Andrew Kevin Walker, Olga Mínguez Pastor, Francisco Javier Illán Vivas o Carlos Augusto Casas.

P.- En las críticas a tu novela veo que hay mucha parte de humor y te comparan con Eduardo Mendoza. ¿Qué opinas sobre ello?
R.- La vida es risas y lamentos, te viene una de cal y otra de arena. Te estás divirtiendo con tus amigos en un pub y de repente a uno le pegan una puñalada por mirar a la chica de un tipo enfarlopado. Sí es verdad que puede haber algún parecido con Tom Sharpe en situaciones delirantes o a don Eduardo Mendoza, pero es como comparar un jamón de 5 jotas con el chopped. Si algún día coincidimos, espero que no me parta la cara.

P.-¿Por qué el protagonista es un gigoló?, ¿es autobiográfica?
R.- ¿Te crees muy gracioso? Aunque yo podría, a ti no te querrían ni regalado, hay que valer. Es una crítica a la sociedad actual, se intenta enriquecerse con el mínimo esfuerzo. Los hombres por naturaleza somos estúpidos y no te cuento si encima creemos que puede haber sexo, la sangre se va al pene y nos quedamos sin riego en el cerebro con lo que cualquier atisbo de inteligencia se pierde inexorablemente y es el momento en que empiezan los problemas. El protagonista es un tipo anodino al que le ofrecen un negocio turbio pero que acepta pensando que es una manera fácil de tener sexo y encima remunerado. ¡¿Quién puede pedir más?! Pero se encuentra con que la vida te trae sorpresas, las mujeres no son lo dóciles que se muestran en los vídeos porno; seleccionan y exigen, juegan con él como el pelele que es y se convierte en una marioneta en sus manos. Luego la trama se complica con un asesinato y los proxenetas queriendo linchar a nuestro protagonista. Es ficción, pero seguro que la realidad lo superaría, si pasase algo así, sería bastante más crudo.



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